Esta cajita nace de la observación de la naturaleza —
de la geometría suave y fluida de las piedras, pulidas por el tiempo, el agua y el viento.
Su forma está inspirada en esa plasticidad orgánica y natural —
sin ángulos duros, como si hubiera sido creada por la propia naturaleza.
Está hecha a partir de plástico reciclado de envases de dulce de leche,
reimaginado y transformado a mano según mi propio diseño —
como un acto de convertir lo cotidiano en algo con alma.
Se puede usar en la rutina diaria —
para guardar joyas, pequeños tesoros o simplemente como un objeto
que te devuelve a la sensación de presencia y a la belleza en lo simple. ✨